Síndrome del niño Sacudido

El síndrome del niño sacudido  es una forma grave de maltrato infantil causada por una sacudida violenta de un bebé o de un niño. Según nos comenta el Dr. Mario Delgado Este hecho ocurre en padres jóvenes y sin experiencia que por desconocimiento del tema y otros factores como la  mala situación socio-económica y/o laboral, alcoholismo, drogadicción o una situación inestable de la pareja, situaciones de stress. Que comienzan provocando una encefalopatía aguda, hemorragia subdural y retiniana, en el contexto de una historia inconsistente o variable en el tiempo. Se estima una incidencia anual  de 11-25 casos por cada 100.000 niños menores de un año.

El síndrome del niño maltratado puede presentarse incluso con una sacudida de tan sólo 5 segundos.

Las lesiones ocasionadas por sacudir a un bebé en la mayoría de los casos ocurren en niños menores de 2 años, pero se pueden observar en niños de hasta 5 años de edad.

Entre los factores predisponentes existen factores intrínsecos, como: Las discapacidades psico-motoras

La encefalopatía o prematuridad del menor

Según nos comenta el Dr. Mario Delgado de Clínica Oftalmológica Providencia los factores extrínsecos, como padres jóvenes y sin experiencia, mala situación socio-económica y/o laboral, alcoholismo, drogadicción o una situación inestable de la pareja. El llanto inconsolable del niño ha sido descrito como el principal factor desencadenante, donde una persona adulta lo toma del tórax y lo sacude bruscamente con el fin que se calle o calme. De esta forma, se produce un mecanismo de aceleración-desaceleración y rotación de la cabeza con las consiguientes lesiones orgánicas. Las hemorragias retínales, mayoritariamente bilaterales, múltiples, en llama, que se extienden a la periferia, asociadas a lesión cerebral e historia poco congruente, son altamente sospechosas de maltrato. Como uno de los pilares del diagnóstico es la presencia de hemorragias retínales, el oftalmólogo pediátrico cumple un rol preponderante no sólo en el diagnóstico sino, también, en la denuncia del caso y en la protección del menor. Los exámenes complementarios incluyen radiografía del cráneo, tórax y huesos largos, con el fin de detectar fracturas múltiples en distinta etapa de consolidación que aunque no son específicas de niños sacudidos hacen sospechar maltrato.

 

 

Fuente: Rev. Ciencia Oftalmológica